Quienes Somos
En San Mamés de Abar, Burgos, desde hace más de diez campañas. Aquí te contamos quiénes somos, cómo cultivamos y por qué nos hemos empeñado en coleccionar calabazas que casi nadie siembra en España.
Misión
Ser el referente en calabaza ornamental y comestible, con productos únicos, naturales y muy diversos, cultivados de forma artesanal y sostenible.
Visión
Que se nos reconozca no sólo por la cantidad de variedades, sino por la belleza, la calidad natural y la creatividad en sus usos: decoración, gastronomía, empresa o arte.
Trato directo
Casi el cien por cien de las ventas se hace por internet, pero al otro lado del teléfono siempre está quien ha cultivado la calabaza.
La historia
De la redacción a la huerta
La historia de La Casa de la Calabaza empezó hace más de diez años, cuando José Carlos Ruiz, periodista de profesión, decidió volver a su pueblo natal en Burgos y reconvertirse en agricultor. Lo que nació como una explotación familiar pequeña se ha transformado en un proyecto sin equivalente en España: más de 200 variedades repartidas en tres hectáreas y una producción que alcanza los 80.000 kilos anuales.
Cada campaña cultivamos a mano, y con respeto por la tierra, calabazas singulares por su belleza, su color y su forma, con semillas que importamos de todo el mundo. El objetivo no es sólo producir alimento, sino dar protagonismo a un producto con posibilidades casi infinitas: decoración, gastronomía, eventos o regalo.
Hoy más de 3.000 clientes de toda España confían en nosotros. La finca más cercana al pueblo se ha convertido en nuestro campo de ensayo: más de un centenar de variedades compartiendo una sola hectárea, para ver cómo se comportan en este clima y esta tierra las semillas llegadas de América, Asia, Oceanía o África.

José Carlos Ruiz, fundador, en plena recogida en San Mamés de Abar.
Cómo cultivamos
La milpa: tres cultivos, una sola tierra
Aplicamos una técnica poco vista en España, la misma que empleaban los mayas hace milenios: calabaza, maíz y alubia comparten surco y se ayudan entre sí. Ni las plantas, ni los frutos, ni el terreno reciben tratamientos fitosanitarios: sólo abono orgánico y agua.
El maíz
Crece alto y firme, y le ofrece a la calabaza un tutor natural por el que trepar sin competir por la luz.
La alubia
Fija el nitrógeno en la tierra y alimenta al resto de la milpa sin necesidad de abonos de síntesis.
La calabaza
Cubre el suelo con sus hojas anchas, conserva la humedad y frena las malas hierbas de forma orgánica.
Todo el proceso es manual: abrir los hoyos, rellenarlos de abono orgánico, plantar, tender el riego por goteo, limpiar el terreno y recoger fruto a fruto. Por eso cada campaña sabe a la anterior y, a la vez, a ninguna.
La huerta
Formas, texturas y color
Un año de trabajo cabe en unas pocas fotos hechas sobre el terreno.







Especialidad de la casa
La cidra del cabello de ángel
Es la variedad que más nos piden y la que más paciencia exige. La recogemos y la dejamos reposar: si se conserva en un ambiente propicio va perdiendo agua y se potencian sus azúcares naturales, hasta que las hebras salen finas y con un dulzor equilibrado. Sólo la sacamos a la venta cuando está en su punto.
Ven a verlo, o pídelo desde tu casa
Estamos en el Tozo burgalés, en la c/ Real 79 de San Mamés de Abar. Si prefieres que te lo mandemos, el envío a península va incluido en el precio.